Todo por lo que te consideraban hereje si hubieras vivido en otra época

HEREJIA: SIGNIFICADO.
En su primera acepción, en griego, Herejía significa elección, elegirse emplea para designar una determinada doctrina que se presenta con pretensión de autoridad. Actualmente se toma en mal sentido, pero en un comienzo, por ejemplo, se utilizaba para designar a sectas como la de los saduceos, fariseos, o por parte de los judíos hacia los cristianos; ahora se utiliza para indicar una doctrina errónea desarrollada fuera de la Iglesia. En sentido general, se entiende como una “desviación de la doctrina del Señor; esta significación va a ser decisiva para el uso de la palabra herejía en la historia”.

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En la antigua Iglesia la herejía fue considerada desde el principio como un crimen grave, porque ella significa la disolución de la unidad eclesiástica de la fe. “Los que cayeron en la herejía fueron tratados como pecadores públicos, es decir, se les somete a la disciplina penitencial de la Iglesia en su forma más rigurosa”.
Según el canon 1325 del derecho canónico (Corpus iuris canonici), “se considera como hereje a un bautizado que quiere mantener el nombre de cristiano, pero niega o pone pertinazmente en duda una verdad que debe aceptarse con fe divina y católica”
En esta definición debemos entender tres importantes elementos:
1. - Solo un bautizado puede ser hereje.
2. - El delito de herejía implica el error o la duda en relación con la verdad revelada por la ortodoxia.
3. - El hereje tiene la voluntad “pertinaz” de mantenerse en el error o en la duda, a raíz de esto, es que sólo el “error voluntarius” se condena, y cae en el derecho penal cuando esta postura se manifiesta al exterior por medio de palabras o signos.
La antigua Iglesia establecía una
clara diferencia entre aquel que se encontraba culpable fuera de la Iglesia, y el que sin culpa propia seguía una falsa doctrina a través del principio de derecho penal “nulla poena sine culpa”, que debía aplicarse también a aquel que “sin voluntad, no acepta en su totalidad la verdad que debe aceptarse en virtud de la fe divina y católica”.
Por esto se distingue entre hereje material y hereje formal.
  • Hereje material: Es el que niega la verdad de una manera inconsciente.
  • Hereje formal: Es el que por voluntad propia, contumaz y pertinazmente, niega la verdad.
Actualmente, el Concilio Vaticano II (1962, convocado por Juan XXIII), no ha empleado las palabras hereje o herejía y en todos sus decretos se habla de los “cristianos no católicos separados”, o de los “hermanos separados”. Ateniéndonos al directorio ecuménico, podemos suponer que el concepto de hereje se ha modificado tras el Concilio Vaticano II. La concepción que enseñó San Agustín en el siglo V, según la cual no se puede llamar hereje a aquel que nació fuera de la Iglesia católica, se impone una vez más. Según esto, hoy en día, solamente sería hereje aquel que se situara por su propia voluntad fuera de la doctrina católica.

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